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El gateo: una etapa muy beneficiosa para los niños

Bebé gateando en casa

La mayoría de los niños gatean
Alrededor de los 10 meses de edad algunos niños comienzan a gatear. El gateo es el nombre por el que se conoce a uno de los denominados “desplazamientos autónomos iniciales”, es decir, una de las formas de desplazarse que un niño puede hacer antes de empezar a andar. Esta forma de moverse no se da en todos los niños y puede variar de unos lactantes a otros. Algunos se desplazan “con el culete”, manteniendo la espalda recta, otros rectan y otros adquieren la forma de un gato para desplazarse. El gateo se da en la mayoría de los niños (un 82% de los lactantes lo hace en algún momento); sin embargo, alrededor de un 7% no realiza ningún tipo de desplazamiento inicial, directamente se ponen de pie y comienzan a andar.

¿Y si el niño no gatea?
En principio, que un niño no gatee no debe preocuparnos. En cualquier caso, el pediatra deberá valorar a través de las revisiones, si el bebé tiene un desarrollo psicomotor acorde a su edad, y aunque el gateo es una etapa habitual, como hemos explicado no todos los niños lo hacen.

Para que un niño pueda gatear, primero debe mantenerse sentado por sí mismo, luego según vaya adquiriendo fuerza en brazos y piernas podrá adoptar la postura del gateo. No forzar al niño para que empiece a andar y dejar que se desplace por sí mismo, sin que pase demasiado tiempo en parques o en hamacas es clave para que el niño adquiera el gateo antes de dar sus primeros pasos.

Gatear y andar ¿tienen relación?
Los especialistas consideran que sí que existe una cierta relación entre el gateo y el momento en el que el niño echará a andar. De esta forma, parece que los niños que no gatean suelen empezar a andar antes, se suelen poner de pie sobre los nueve meses y caminan solos a los 11 meses. Los que gatean, empiezan a andar alrededor de los 13 meses y aquellos que reptan, ruedan o se desplazan sobre el “culete”, suelen caminar por sí mismos entre los 16 y los 20 meses de edad. Sin embargo, que empiecen antes o después a andar no es ninguna anomalía. Dicho esto, ¿por qué es importante el gateo?

Te contamos algunos de sus beneficios:

  • Mayor autonomía. Los niños empiezan a decidir a dónde ir, lo que les llena de alegría y les anima a separarse de sus padres con seguridad. Al ser más autónomo, aumenta la cantidad de estímulos, lo que le permite interactuar mucho más con el entorno. Ya no se limita a pedir lo que quiere, puede acudir allí donde le interesa y explorar por sí mismo.
  • Fortalece los músculos. Con el gateo la musculatura se refuerza. Es un ejercicio muy beneficioso para brazos y piernas, pero también para el cuello y la espalda. Además, el gateo favorece una correcta formación de las caderas, que ayudarán al niño a ponerse de pie con mayor seguridad.
  • Muy beneficioso para la visión. Cuando el bebé gatea ejercita la coordinación entre lo que ve y lo que toca, fundamental en el aprendizaje de muchas habilidades futuras. Potencia la visión periférica, que es la que nos permite orientarnos en el espacio, dándonos información sobre el entorno. Esta visión es fundamental para conducir o para practicar deportes de equipo. Además, gateando se desarrolla la visión tridimensional, que permite apreciar volúmenes y la binocular, que hace que las dos imágenes procedentes de los dos ojos converjan en una imagen definida.
  • Aumenta la capacidad de coordinación general y equilibrio. Parece que el movimiento del gateo hace que el bebé tenga que equilibrarse a cada paso y en ello la coordinación juega un papel fundamental, aunque también es cierto que estos aspectos deben estar para que se dé el gateo. Además, a nivel cerebral se trabaja la lateralidad o el intercambio de información entre hemisferios. Lo que dotará al niño de habilidades para hacer tareas distintas a la vez de forma más eficaz.
  • Les motiva para aprender y les permite satisfacer su curiosidad. La satisfacción de llegar a una meta y conseguir aquello que se propusieron, les animará a aprender y experimentar cosas nuevas. Además, hay que tener en cuenta que los bebés experimentan a través de lo que tocan y de lo que pueden coger, agarrar… el movimiento no deja de ser una forma de relacionarse con los demás. El movimiento del gateo influye en el desarrollo y expresión de su mundo afectivo y emocional, dotándoles de una herramienta más para valerse por sí mismos y adquirir seguridad.
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