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¿Por qué los niños deben aprender a nadar cuando son pequeños?

Niña aprendiendo a nadar con su mamá en la piscina

La natación es uno de los deportes más completos que existen y sirve para desarrollar aptitudes físicas, psíquicas y neurológicas. Practicarlo desde los primeros años de vida permite disfrutar de un ocio activo y mejorar aspectos como la coordinación, el equilibrio, la resistencia y la confianza de los niños.

Este recomendable deporte tiene la ventaja de que se puede disfrutar desde los primeros meses de vida, aunque realmente no se aprende a nadar hasta los tres años, aun así antes se puede aprender a flotar. Cuanto antes se familiaricen con el agua mejor, ya que los accidentes en el medio acuático son una de las causas más comunes de muerte en los primeros años. La edad, así como la mala supervisión de los niños, son los principales factores de riesgo de estos accidentes.

Las etapas del aprendizaje se pueden considerar tres. La primera es la de la supervivencia. Se trata de familiarizarse con el medio acuático, aprender a flotar y a respirar. Es un proceso que requiere que se coja confianza y se disfrute del medio. La segunda etapa el niño comienza a desplazarse, puede girar, tirarse al agua. Las clases deben ser sobre todo lúdicas, como tirar objetos y que los intenten coger, aprender a hacer burbujas en el agua sin tener que meter la cabeza si no se atreven. Todavía no se enseñan las técnicas deportivas. Para ello habrá que esperar a alrededor de los tres años. El niño ya está preparado para ir conociendo los estilos de natación. Empezando por la patada y progresivamente ir aprendiendo las cuatro técnicas de esta disciplina (espalda, crol, braza, mariposa).

Los beneficios de que los niños aprendan a nadar son múltiples. Se ejercitan los músculos, la coordinación motora y el sistema circulatorio y respiratorio.

 
Beneficios físicos:

  • Mejora la coordinación, el equilibrio y ayudan a conocer el espacio.
  • Aumenta la resistencia del bebé, lo que es muy positivo para su condición cardiovascular.
  • Incrementa la fuerza y desarrolla las habilidades psicomotrices como el gateo y el caminar.
  • Le estimula y le relaja, por lo que dormirá y comerá mejor. Así, estará más contento.
  • Amplia la capacidad respiratoria y mejora la circulación sanguínea.

 
Beneficios psicológicos:

  • Aumenta la independencia del bebé. El niño comienza a desplazarse por sí mismo, y el movimiento en el agua estimula su inteligencia.
  • Gana en confianza y disfruta mucho cuando los padres centran la atención en él. Lo que es positivo para fortalecer el vínculo con ellos.

 
Beneficios sociales:

  • El niño aprende a socializar de forma sana y natural.
  • Comparte juegos con otros niños y estimula la comunicación con los demás.
  • Comienza a establecer conductas de autocuidado, potenciando los hábitos saludables.
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