Logotipo Baby Control Agenda Digital Logotipo Baby Control Electrónica para guarderías y escuelas infantiles
X Acceso Prueba Gratis
Volver

El poder de los cuentos: educar las emociones y el pensamiento desde la infancia

Madre leyendo un cuento infantil a su hijo en casa, fomentando el vínculo emocional y el desarrollo infantil

Donde empieza todo: un cuento antes de dormir

Hay escenas que se repiten en todas las culturas: un adulto, un niño y una historia que se despliega lentamente. Un cuento infantil contado en voz baja, un álbum ilustrado abierto sobre las rodillas, una mirada que busca imágenes mientras escucha palabras. No es un gesto inocente ni solo un ritual afectivo. Leer cuentos en la primera infancia es una de las experiencias educativas más potentes que podemos ofrecer desde la escuela infantil y la familia.

En las escuelas infantiles y en las etapas iniciales de los colegios con área de infantil, los cuentos no son un recurso complementario: son una herramienta estructural del desarrollo cognitivo y emocional. Comprender su valor, elegirlos con criterio y saber cómo utilizarlos es clave para aprovechar todos los beneficios de los cuentos en el desarrollo infantil.

 

El cerebro infantil y las historias: una alianza natural

Durante los primeros seis años de vida, el cerebro infantil atraviesa un periodo de máxima plasticidad. Las conexiones neuronales se multiplican a una velocidad extraordinaria. En este contexto, el lenguaje narrativo actúa como un auténtico organizador del pensamiento.

Escuchar cuentos estimula áreas relacionadas con el lenguaje, la memoria, la atención y la imaginación. Pero también activa regiones vinculadas a la comprensión emocional y a el desarrollo mental: la capacidad de entender que otros sienten, piensan y desean de forma diferente.

Los cuentos ayudan a los niños a poner orden en el mundo. Les ofrecen secuencias lógicas, relaciones causa-efecto y estructuras narrativas que luego trasladarán a su propio pensamiento y a su forma de expresarse.

 

Mucho más que palabras: beneficios emocionales y sociales

La dimensión emocional del cuento infantil es, para muchos educadores, su mayor tesoro. A través de los personajes, los niños exploran miedos, celos, enfados, pérdidas o alegrías en un entorno seguro. El cuento actúa como un espejo simbólico que permite reconocer emociones sin tener que vivirlas de forma directa.

Además, escuchar historias compartidas refuerza el vínculo adulto-niño. En el aula, el momento del cuento crea comunidad, establece rutinas educativas predecibles y genera un clima emocional favorable para el aprendizaje.

Entre los principales beneficios de leer y escuchar cuentos en la infancia destacan:

  • Desarrollo del lenguaje oral y ampliación del vocabulario. La exposición frecuente a relatos enriquece el repertorio lingüístico del niño de forma natural, incorporando nuevas palabras y estructuras sin esfuerzo.
  • Mejora de la atención sostenida y la capacidad de escucha. Seguir un cuento implica anticipar, respetar turnos y mantener la concentración, habilidades clave para el aprendizaje escolar.
  • Comprensión y regulación emocional. Los personajes permiten identificar emociones, ponerles nombre y entender que todas forman parte de la experiencia humana.
  • Fomento de la empatía y las habilidades sociales. Ponerse en el lugar del otro ayuda a comprender distintos puntos de vista y a reflexionar sobre las consecuencias de las acciones.
  • Estimulación de la imaginación y el pensamiento creativo. Los cuentos abren mundos posibles y entrenan la capacidad de buscar soluciones alternativas.
  • Construcción de una base sólida para la lectoescritura. Antes de aprender a leer y escribir, los niños necesitan crear un vínculo positivo con los libros y con la lectura.

 

No todos los cuentos valen para todo: elegir según la edad

Uno de los errores más frecuentes en la educación infantil es pensar que cualquier cuento sirve para cualquier niño. La adecuación al momento evolutivo es esencial para que la experiencia lectora sea significativa.

Entre los 0 y 2 años, los cuentos deben ser principalmente sensoriales: imágenes claras, pocos elementos por página y textos mínimos. Lo importante no es la historia, sino la interacción adulto-niño.

De los 2 a los 4 años, los niños disfrutan de historias sencillas, con repeticiones y estructuras previsibles. Es la etapa del reconocimiento y del placer por lo conocido.

Entre los 4 y 6 años, el interés narrativo se amplía. Aparecen conflictos más complejos, emociones ambivalentes y cuentos que abren la puerta a hablar de normas, valores y convivencia.

 

El material también educa: papel, tela, cartón y más

El formato del libro infantil no es neutro, especialmente en los primeros años. Los libros de cartón, tela o plástico facilitan la manipulación autónoma y respetan la necesidad de explorar con el cuerpo.

El contacto con el libro físico favorece la motricidad fina, la orientación espacial y el vínculo afectivo con la lectura. Pasar páginas y tocar texturas forma parte del aprendizaje.

En un contexto donde lo digital gana terreno, defender el libro en papel en la infancia no es una cuestión nostálgica, sino profundamente pedagógica.

 

Temáticas que acompañan la crianza

Los cuentos permiten abordar temas complejos en la infancia de forma simbólica y respetuosa. La clave está en elegir historias que no moralicen, sino que abran preguntas.

Algunas temáticas especialmente valiosas entre los 0 y 6 años son:

  • Emociones básicas: miedo, alegría, tristeza, enfado.
  • Autonomía infantil y construcción de la identidad.
  • Llegada de un hermano o cambios familiares.
  • Amistad, cooperación y resolución de conflictos.
  • Diversidad familiar, cultural y funcional.
  • Miedos evolutivos y procesos de separación.

El cuento no debe ser una lección, sino un punto de partida para el diálogo.

 

El papel del adulto: cómo leer también importa

Tan importante como el qué es el cómo. Leer cuentos a los niños no es recitar un texto, sino crear una experiencia compartida. La entonación, las pausas y la disponibilidad emocional del adulto marcan la diferencia.

En el aula, el momento del cuento es un espacio privilegiado para observar, acompañar procesos emocionales y fortalecer el grupo. En casa, refuerza el vínculo afectivo y crea recuerdos duraderos.

Permitir que el niño interrumpa, haga preguntas o vuelva atrás no rompe la lectura: la enriquece.

Volver

0 comentarios de los usuarios

Quiero dejar un comentario
Icono de dos bocadillos

Escribe aquí tus comentarios

Normas de uso: No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes. Tu mensaje debe cumplir determinadas normas de buena conducta. Los mensajes que contengan descalificaciones personales, comentarios soeces o dañen el honor o la intimidad de otras personas o centros infantiles podrán ser eliminados.








Volver