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En verano: mantén a tu bebé fresco

Bebé frente al mar bebiendo un biberón de agua debajo de una sombrilla

Con el calor, ten en cuenta unos cuidados básicos
Los bebés lactantes, así como los niños hasta los cuatro años, son más sensibles a los cambios de temperatura que el resto de menores. Mantenerlos frescos en verano es igual de importante que protegerles del frío en invierno. Así que cuando llega el calor, conviene extremar las precauciones y tener una serie de cuidados básicos para evitar la deshidratación de los bebés.

Te contamos qué puedes hacer para que la temperatura de los niños sea adecuada y tengan un buen nivel de confort, en casa y en el aula.

 
Controlar la temperatura de las estancias
Según señala la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria, el sistema que regula la temperatura corporal de los niños es inmaduro y son los adultos quienes deben procurar que los niños se mantengan frescos durante los meses más calurosos.

Siempre y cuando los niños se encuentren en una estancia a resguardo del sol se debe tener en cuenta que la habitación esté a una temperatura de entre 22ºC a 24ºC. Para ello, se puede optar por tener la estancia con aire acondicionado o ventilador, tratando que la corriente de aire no se dirija directamente al niño, o bien mantener las persianas bajadas cuando el sol entre directamente por la ventana y aprovechar las corrientes de aire para mantener frescoel lugar cuando sea posible.

 
Educar en la fotoprotección
Los expertos señalan que se debe hacer hincapié desde pequeños para que los niños conozcan la importancia de mantener la piel y los ojos bien protegidos del sol. Los efectos de los rayos ultravioleta aumentan por la acción del viento y el reflejo de la superficie del suelo. En la playa, la arena refleja entre un 10% y un 25% de estos rayos, por lo que se intensifica la exposición al sol en estos lugares. Los pediatras recomiendan que conviene utilizar un protector solar adecuado durante los primeros 18 años de vida, ya que esto puede reducir hasta un 78% las posibilidades de sufrir cáncer de piel en la edad adulta.

La piel de los bebés debe tener la máxima protección. Y luego, cuando van creciendo, se debe ir adecuando el tipo de protección a las características propias del niño. Cuanto más clara es la piel, más fotoprotección necesitará.

 
Siempre bien hidratado
De forma general, se considera que los niños menores de un año deben ingerir al día entre 0,6 y 0,7 litros de líquido y los niños de uno a ocho años, entre 1,3 y 1, 4 litros. Mantener los niveles de hidratación en verano es esencial para evitar problemas como el golpe de calor y la deshidratación en los más pequeños. Hay que tener en cuenta que los pequeños muchas veces no tienen desarrollada la capacidad de sentir la sed como los adultos, por lo que en ocasiones no beben todo lo que deberían. Ofrecerles líquidos, preferiblemente agua, así como alimentos ricos en agua (frutas como la sandía, melón… o verduras como el calabacín…).

En cuanto a los lactantes, el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría aconseja ofrecer al bebé pecho a demanda, esto es, siempre que lo requieran.Los niños alimentados exclusivamente con leche materna no necesitan ningún líquido extra ya que el pecho aporta el nivel de hidratación adecuada. Durante el verano es normal que el bebé pida más pecho y que las tomas sean más cortas.

Para evitar el excesivo acaloramiento del bebé durante las tomas, conviene elegir un lugar fresquito para darle el pecho, buscar posiciones que sean confortables y colocar entre la madre y el bebé una gasa o tela de algodón para evitar la sudoración excesiva.

 
Cómo vestir al niño en verano
Opta por prendas que transpiren. El algodón o el lino son los tejidos más adecuados cuando aprieta el calor. Además, elige siempre colores claros y prendas que le queden holgadas.

Para los pies, los niños que aún no caminan, van mejor descalzos, ya que los pies es una de las zonas del cuerpo que mejor transpiran. Los que andan, estarán cómodos con calzado abierto, para mejorar la transpiración, siempre y cuando sea calzado que esté bien sujeto al pie.

 
Evitar las horas de más calor
Con los bebés, elige para pasear las horas más frescas del día, cuando aún el sol no llega a “picar”. Lo ideal es evitar las horas centrales del día (entre las 14 y las 17 horas), sobre todo para exponerse al sol. Ese es el momento ideal para que descansen o se mantengan a resguardo de los rayos solares.

Si es necesario sacar al niño a esas horas, mantenlo siempre en las zonas sombreadas, que son más frescas y cuidado no haga un ejercicio excesivo en esas horas.

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