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Bebés y niños, ¡no te olvides de darles agua!

Niño bebiendo agua para prevenir la deshidratación

Con la llegada del calor conviene extremar las medidas para evitar la deshidratación, un problema que puede ser más o menos grave y que se origina por la disminución de agua en nuestro organismo. Aunque puede presentarse a cualquier edad, suele darse en más ocasiones y con mayor gravedad en niños pequeños y bebés, cuando pierden líquidos de forma rápida. De hecho, en lactantes, constituye una de las causas más frecuentes de urgencia médica, sobre todo, en los meses cálidos del año, en los que aumentan los casos de gastroenteritis y diarreas.

Las razones por las que un niño puede sufrir deshidratación pueden ser varias. La más común es debido a vómitos, diarrea, excesivo sudor o una mezcla de estas situaciones.
Con la llegada del calor, conviene vigilar que el niño no se exponga de forma prolongada a altas temperaturas, la humedad alta unida a la radiación solar o el ejercicio físico intenso, sin suficiente descanso, pueden hacer que el organismo pierda líquidos rápidamente provocando la deshidratación. En general, los niños y bebés son muy sensibles a estas situaciones porque sus cuerpos son capaces de almacenar menos líquidos y lo pueden perder de forma muy rápida, por esta razón el riesgo de deshidratación es mucho mayor en estas edades. Con la gastroenteritis, el cuerpo pierde además de agua electrolitos (sodio, potasio y cloro) a través del aparato digestivo lo que hace que la deshidratación sea más intensa.

 
Existen formas de prevenir la deshidratación:

  • No abrigar en exceso al niño. El calor hace que la sudoración sea excesiva y si el niño no bebe suficiente agua para paliar la disminución de líquidos en poco tiempo puede deshidratarse.
  • Mantén la correcta proporción de leche en polvo y agua en los biberones. Nunca hay que aumentar la cantidad de leche sin subir lo que corresponde de agua. Conviene seguir las indicaciones del pediatra en la forma de elaborarlos.
  • Ofrécele agua de forma regular, sobre todo, si hace mucho calor. Si es un bebé y crees que no bebe lo suficiente se puede diluir un poco más el biberón, añadiendo, una vez que esté preparado, entre 10 y 15 centilitros de agua por toma.
  • En caso de fiebre, vómitos y diarrea abundantes y persistentes es importante que el niño beba líquido. Y si la situación se alarga, acudir al pediatra para que valore su situación.

 
Pero, ¿cuáles son los síntomas? Aunque existen diferentes síntomas, dependiendo del tipo de deshidratación e intensidad, existen unas señales que deben poner en alerta al cuidador del niño:

  • Sed. Suele ser muy intensa.
  • Escasez de orina. Los riñones, por la falta de agua, disminuyen la producción de orina.
  • Sequedad de las mucosas. La boca y los labios se secan y se pueden agrietar.
  • Ojos hundidos. Los ojos se hunden, no son como las ojeras, es una situación en la que la mirada parece ausente y asustada.
  • A los bebés que todavía no tienen cerrada la fontanela, se les hunde.
  • Signos en la piel. La piel pierde elasticidad y al pellizcarla suavemente no se recupera inmediatamente, sino que lo hace de forma lenta, como si le costase restablecerse.
  • Pérdida de peso. Aunque es un síntoma poco llamativo porque la deshidratación se produce en poco tiempo, es importante si es llamativo, porque indica la gravedad del proceso.
  • Elevación de la temperatura. No llega a ser fiebre ni es un signo constante, pero indica falta de líquidos en el organismo.

¿Qué hacer en caso de deshidratación?

El tratamiento consiste en restaurar al máximo la cantidad inicial de agua y electrolitos y, sobre todo, actuar lo antes posible sobre la causa que la ha generado. Existen en el mercado sueros infantiles, con aspecto de zumo y con sabores distintos para que sean mejor aceptados por los más pequeños. La rehidratación se realiza ofreciendo al pequeño una de esta soluciones en pequeñas cantidades cada 10 o 15 minutos. Si se niega o se sospecha de gravedad, acudir cuanto antes a un centro médico para que un pediatra valore el estado del pequeño.

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