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Cómo hacer que nuestros hijos coman fruta

Niña feliz rodeada de manzanas verdes

El consumo de fruta y verdura es el caballo de batalla de muchos padres. Y no sin razón. Sus propiedades nutricionales los hacen indispensables en la dieta diaria, la Organización Mundial de la Salud recomienda de forma general que niños y mayores consuman cinco raciones de estos alimentos todos los días.

La introducción de la fruta es frecuentemente una tarea complicada. Los sabores ácidos son difíciles de aceptar para los más pequeños, pero con paciencia y siguiendo una serie de recomendaciones, se conseguirá que formen parte de su ingesta diaria. Las frutas son esenciales para el crecimiento y buen desarrollo de los niños: son fuente de vitaminas, especial atención tiene la vitamina C, difícil de encontrar en otro tipo de alimentos; son fuente de fibra soluble y agua, fundamentales para evitar problemas como el estreñimiento, son diuréticas, lo que hace que gracias a su ingesta el cuerpo pueda eliminar el exceso de líquido y toxinas. Y por último, son ricas en antioxidantes, lo que mantiene a nuestras células en plena forma.

Ante tantas bondades, su consumo se hace obligado y como padres, debemos fomentar en la medida de lo posible su consumo. Te mostramos algunas recomendaciones para que este proceso se haga lo más llevadero posible.

  • La vuelta al frutero. Las frutas han de estar visibles a los ojos de nuestros hijos. Esto pasa por situar una fuente con frutas variadas en la cocina, el salón… un lugar común de la casa. Si los niños ven la fruta, en un momento de hambre, nos la pueden pedir y también, como padres tenderemos más a “picar” fruta entre horas.
  • La preparación del plato. Hacer el plato atractivo, jugar con las frutas a hacer brochetas o colocar trocitos de fruta de manera divertida (simulando, por ejemplo, una cara) incitan a los niños a ver este alimento como más apetecible y a aceptarlo mejor en su dieta diaria. Da rienda suelta a tu imaginación, busca en internet, acude a foros de cocina…, existen una gran cantidad de ideas para hacer originales tus platos.
  • La combinación con productos que suavicen el sabor. Mezclar las frutas con yogur, o leche o sobre una base de hojaldre es una buena forma de suavizar el sabor de las frutas y que los niños se acostumbren a tomarlas. Intenta no abusar del azúcar, no se trata de que aprendan a comer todo dulce sino de que acepten el sabor natural de las cosas, y este es un trabajo que se hace progresivamente.
  • No obligar ni insistir en exceso. La angustia excesiva de los padres porque los niños no comen un determinado alimento llega fácilmente a los pequeños. Intenta que ellos no descubran este detalle y conciénciate de que es una tarea difícil que lleva un periodo de adaptación. Existen una gran cantidad de frutas, con distintos sabores y formas. No te canses y cuando rechazen una pieza, pruébala tú y enfatiza lo bueno que está. En otra ocasión, habrá más suerte.
  • Zumos, sí, pero sin abusar. Los zumos son buen aliado para empezar. Sin embargo, no conviene sustituirlos totalmente por fruta. Con los zumos, se pierde parte de los nutrientes de la fruta, además de la fibra, necesaria para hacer bien la digestión. En verano, son buena alternativa a los refrescos, pero siempre que sean caseros y se consuman rápidamente una vez que los hagas. La mayoría de los zumos industriales poseen gran cantidad de azúcar para los niños más pequeños, por lo que se debe reducir su consumo.
  • Los padres como ejemplo. Si los niños ven que sus padres comen fruta, ellos la comerán también. En una familia donde se come poca fruta y verdura es difícil que el niño pida estos alimentos. Ante todo, debemos tener buena predisposición hacia estos alimentos y hacer ver al niño lo importante que es introducir la fruta en su comida diaria.
  • Preparar las frutas en familia. Hacer platos sencillos desde que son pequeños es una buena forma de que los pequeños se diviertan y disfruten con la comida. En el caso de la fruta es aún más fácil, ya que no se necesita calentar por lo que desde los dos años podemos preparar deliciosos platos de fruta.
  • La alternativa única. Llevar fruta a la salida del cole, como merienda, es una buena forma de que el niño aprenda a comerla. En los momentos que sabes que el niño tiene más hambre ofrécele fruta, si el niño ve que no hay otra cosa, terminará por probarla aunque no le guste mucho. Y sobre todo, ármate de paciencia y pon la mejor cara que tengas ante sus negativas.
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