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Este invierno, mantén los virus a raya

Una ilustración con diferentes tipos de virus infecciosos

Se calcula que hasta que el niño cumple tres años se resfría una media de ocho veces al año. La incidencia de las enfermedades respiratorias varía mucho de unos niños a otros y ello se debe a múltiples factores. La exposición temprana a más gérmenes, debido a la convivencia con otros niños en el hogar o en la Escuela Infantil, la predisposición genética o el grado de maduración del sistema respiratorio al nacer son algunos de los factores que hacen que unos niños enfermen más que otros. A pesar de todos los cuidados, no existen garantías de que el niño no coja virus, ya que muchos de ellos se propagan a través del aire que respiramos, pero siguiendo unas sencillas pautas es posible librar al niño de algunos de ellos.

  • Descanso. Un cuerpo descansado es un cuerpo fuerte y feliz. Respetar los momentos de descanso e intentar mantener las siestas el mayor tiempo posible es fundamental para que las defensas de los niños estén en forma y sean capaces de enfrentarse a los virus cuando entren en contacto con ellos.
  • Buena alimentación. Una alimentación sana, rica en frutas y verduras es clave para que nuestro sistema inmune se encuentre en buen estado. Las vitaminas presentes en estos alimentos refuerzan nuestras defensas. Intenta que el niño coma varias piezas de fruta al día. Acostumbrar a tomar naranja o mandarinas en el desayuno es una buena forma de empezar el día.
  • Lavarse las manos. Una buena forma de librarse de los gérmenes es lavarse las manos a menudo. Acostumbra a tu hijo a lavarse con agua tibia y jabón, sobre todo antes de comer, después de ir al baño o en cuanto llegáis a casa. Y tú haz lo mismo, lávatelas antes de preparar la comida y después de cada cambio de pañal. No es necesario usar jabones antibacterianos, cualquier jabón es capaz de eliminar los gérmenes causantes de los virus.
  • Uso del pañuelo. Según el niño vaya creciendo le puedes enseñar a usar el pañuelo para sonarse los mocos. No es una tarea sencilla, pero con un poco de práctica lograrás que el niño se acostumbre a usar el pañuelo y tenerlo en su bolsillo en los momentos en que está resfriado.
  • Enséñale que tocarse la nariz o los ojos no es bueno. Las manos están llenas de bacterias, por eso cuando nos frotamos los ojos o la nariz estamos llevando las bacterias a estas membranas mucosas, donde son absorbidas por el torrente sanguíneo. Si no tenemos un pañuelo a mano podemos mostrarle que puede toser cubriéndose la boca con el ángulo inferior del brazo.
  • Vacúnale. Sigue estrictamente el calendario de vacunación, evitarás enfermedades que pueden ser potencialmente graves e incluso mortales y ayudarás a mantener la salud pública de todos los demás.
  • Sigue las normas de tu Escuela Infantil. En general, todas las Escuelas Infantiles y
    Guarderías poseen unas normas sobre salud para proteger a los niños de enfermedades infecciosas. Sé escrupuloso con las normas y ante la duda, busca una alternativa. Es una buena forma de mantener los virus lo más alejados posible de los pequeños.

Cuando ya ha caído…

Como es probable que aunque cumplas con todas estas pautas tu niño coja algún resfriado durante los meses fríos, lo único que puedes hacer una vez que tienes el virus en casa es armarte de paciencia y ayudarle para que se le haga lo más fácil posible hasta que desaparezcan los síntomas. Te damos algunos consejos aliviar este proceso:

  • Solución salina. Desde que los niños son bebés se puede dar suero fisiológico para ablandar el moco y ayudar a que este se disuelva. Le ayuda a respirar y esto hará que descanse mejor. El descanso es clave para su recuperación.
  • Humidificador. Es especialmente importante cuando el niño duerme, ya que alivia sus dificultades respiratorias, sobre todo en el caso de congestión y tos. Un solución casera, si no se tiene humidificador es cortar una cebolla y colocarla debajo de la cama.
  • Intenta que ingiera la mayor cantidad de líquidos posible. Agua, zumo o leche. Los líquidos mantienen al niño hidratado, especialmente durante los momentos de fiebre alta o diarrea. Si el niño no quiere beber, prueba a ofrecerle fruta o caldo.
  • Acude al pediatra cuando sea necesario. El paso de los días o la intensidad del resfriado te dirá si el virus evoluciona favorablemente. En todo caso, acude al médico si el niño:
    1. Se queja de dolor en el oído o en la cara, que puede indicar la presencia de una infección.
    2. Fiebre alta, a partir de 39º o una fiebre más baja que dura más de tres días.
    3. Fuertes diarreas o vómitos, que pueden dar lugar a deshidratación.
    4. Dificultad para respirar o pitidos en el pecho.
    5. Ten en cuenta también la edad del niño. A menos edad, más cuidado hay que tener ante la enfermedad. Los bebés menores de tres meses tienen que ir siempre al médico si tienen fiebre (los médicos consideran que hay que llegar a los 38º para tener fiebre).
  • Mímalo. Cuando estamos enfermos, necesitamos abrazos y cuidados extra. Con tus cuidados lograrás que el niño lleve mejor los síntomas y se recupere mejor.
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