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Niños y bebés: cómo mantener la salud en verano

Niños comiendo sandía sobre una tumbona en verano

Los cambios de temperatura también afectan a los niños y bebés
Durante el verano, las elevadas temperaturas o los cambios en los termómetros puede provocar que mayores y pequeños sufran algunas dolencias que, aunque bastante comunes, tienen un buen pronóstico. Te contamos algunas recomendaciones generales para evitar los problemas de salud más comunes que se dan en esta época y cuáles son los más comunes para bebés y niños. ¡Toma nota!

La mejor medicina: una buena prevención
Uno de los aspectos que hay que tener en cuenta cuando tenemos niños pequeños y el calor aprieta es que debemos ser conscientes de lo importante que es que el niño esté bien hidratado. Para ello, hay que prestar atención a la cantidad de agua que el niño está bebiendo sobre todo en las horas de más calor o si se está realizando alguna actividad física intensa. Además, los pediatras señalan que conviene no exponerse al sol durante las horas centrales del día (desde las 12 horas hasta las 16) que es cuando hace más calor. En todo caso, para evitar las quemaduras debemos proteger su delicada piel con fotoprotección solar alta, aplicando crema cada dos horas en las horas de más calor y sobre todo cuando estamos en la playa o la montaña. Otra opción es proteger su piel con camisetas que se puedan mojar.

Una alimentación saludable es otro pilar a tener en cuenta. Durante estos meses conviene hacer comidas ligeras y primar los alimentos ricos en agua: el tomate, la sandía, el calabacín… Lo mejor, una alimentación equilibrada basada en la dieta mediterránea.

Por último, conviene no abusar del aire acondicionado, ya que los cambios de temperatura bruscos pueden provocar desde enfriamientos a otros problemas respiratorios…

Las enfermedades más comunes del verano:

  • Gastroenteritis. A pesar de que puede afectar a los niños durante todo el año, esta dolencia es más común en verano. Los síntomas son diarrea, fiebre y vómitos, por lo hay que cuidar que el niño no se deshidrate. Ofrecer suero a sorbitos es la mejor medicina. En el caso de que tu hijo tome el pecho de manera exclusiva, no hay que retirar el pecho, ya que es la mejor forma de que se mantenga hidratado.
  • Infecciones de vía aérea respiratoria alta. Son infecciones víricas que suelen venir acompañadas con fiebre, mocos, dolor de garganta y malestar general. Suelen durar unos días y el tratamiento está orientado a paliar los síntomas. Tomar abundante agua es muy recomendable para que la cura se produzca cuanto antes.
  • Otitis. En verano la otitis externa suele producirse por la humedad de playas o piscinas y su síntoma más frecuente es el dolor. En el caso de sospecha, lo mejor es acudir al pediatra para que recete un antibiótico si es necesario. Para evitar sufrir otitis, conviene secar bien los oídos después del baño, limitar el tiempo que se está en el agua y hacer descansos entre baño y baño para que los oídos se sequen.
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