El color de los alimentos influye, y mucho, en su dieta
En muchas casas y también en muchas aulas de infantil se repite la misma escena: un niño acepta sin problema una crema naranja de calabaza, disfruta con una fresa roja o con un plátano amarillo, pero aparta el plato en cuanto aparece el verde. No siempre es un capricho. En los primeros años, entre los 0 y los 6 años, la relación con la comida pasa primero por los sentidos, y la vista tiene un papel decisivo. El color actúa como una pista inmediata: anticipa sabor, textura, intensidad y hasta seguridad. Por eso, antes de que el alimento llegue a la boca, muchos pequeños ya han decidido si quieren probarlo o no.
Aprender a hacer por sí mismos, el primer gran logro invisible
En los primeros años de vida, cuando todo parece girar en torno a cuidados, rutinas y afecto, hay un aprendizaje silencioso que lo cambia todo: la autonomía infantil. No se trata solo de que un niño se ate los zapatos o recoja sus juguetes. Hablamos de algo mucho más profundo: la construcción de una identidad capaz de actuar, decidir y enfrentarse al mundo con confianza.
Entre los 0 y los 6 años, el cerebro vive uno de los momentos de mayor plasticidad. Es en esta etapa cuando se establecen las bases de la seguridad emocional, la autoestima infantil y la capacidad de iniciativa. Por eso, fomentar la autonomía en niños no es una opción pedagógica más: es una necesidad evolutiva.
Qué es la oruga procesionaria del pinoy por qué aparece en parques y colegios
Cada primavera, parques, patios escolares y zonas de recreo se llenan de vida. Los niños pasan más tiempo al aire libre, exploran la naturaleza y descubren insectos, hojas y pequeños animales que despiertan su curiosidad. Para un niño de 0 a 6 años, tocar, observar o recoger “bichitos” forma parte natural del aprendizaje.
Pero no todos los encuentros con la naturaleza son inofensivos. Entre finales del invierno y comienzos de la primavera aparece un pequeño animal que puede provocar reacciones cutáneas, respiratorias e incluso alérgicas: la oruga procesionaria del pino.
Cuando el proyecto está claro, lo que importa es cómo se cuenta
Marzo no es un mes neutro en las escuelas infantiles. Es el momento en el que muchas familias ya han visitado centros, han solicitado información y se encuentran en plena comparación. Algunas decisiones están casi tomadas. Otras dependen de un detalle que incline la balanza.
Cómo cuidar a los más pequeños cuando el frío aprieta
Con la llegada del frío y los días más cortos, los bebés se vuelven especialmente sensibles a los cambios de temperatura. Su sistema de termorregulación aún está en desarrollo, por lo que lo que para un adulto puede ser un día ligeramente fresco, para un recién nacido representa un verdadero desafío para mantener la temperatura corporal estable. Padres, educadores y responsables de escuelas infantiles deben prestar especial atención a cómo abrigar a los pequeños, evitando los riesgos de un exceso de ropa.
En España, tres de cada diez niños y niñas tienen sobrepeso infantil u obesidad infantil. Los últimos datos clínicos, basados en más de 237.000 menores atendidos en Atención Primaria durante 2023, señalan que un 22,6 % presenta sobrepeso, un 8,7 % obesidad y un 2 % obesidad severa. Son cifras que preocupan a familias, docentes y profesionales sanitarios.
Autoestima un escudo invisible frente a la presión de grupo
En la primera infancia, la influencia social forma parte natural del desarrollo. Los niños aprenden observando e imitando a quienes admiran: compañeros, hermanos mayores, docentes o figuras de referencia. De hecho, dejarse influir es un mecanismo básico de aprendizaje social y adaptación. El desafío no reside en la influencia en sí misma, sino en su frecuencia e intensidad. Cuando un niño modifica de manera constante sus opiniones, gustos o conductas únicamente para agradar o evitar el rechazo, y lo hace sin atender a sus propios criterios o emociones, puede estar mostrando una base de autoestima infantil aún frágil que conviene fortalecer.
Cuando el aula deja de ser un espacio y se convierte en una experiencia
Entrar en un aula de educación infantil debería sentirse más como entrar en un pequeño mundo que en una sala cerrada con mesas y sillas. Sin embargo, durante décadas, la organización del espacio escolar ha respondido más a la comodidad del adulto que a las necesidades reales de los niños. Hoy, la evidencia pedagógica y neuroeducativa apunta en otra dirección: el ambiente en la escuela infantil también educa.
Hay escenas que se repiten en todas las culturas: un adulto, un niño y una historia que se despliega lentamente. Un cuento infantil contado en voz baja, un álbum ilustrado abierto sobre las rodillas, una mirada que busca imágenes mientras escucha palabras. No es un gesto inocente ni solo un ritual afectivo. Leer cuentos en la primera infancia es una de las experiencias educativas más potentes que podemos ofrecer desde la escuela infantil y la familia.
Durante meses, la batidora se convierte en una gran aliada en muchas casas. Tritura, suaviza y da una falsa sensación de control. Para muchos padres y madres, ofrecer purés para bebés muy finos es sinónimo de seguridad: menos atragantamientos, más tranquilidad. Sin embargo, lo que parece una elección prudente puede tener consecuencias invisibles en el desarrollo de la boca, la mandíbula y los dientes de los más pequeños.
Por qué la calma es una competencia educativa desde la primera infancia
Durante mucho tiempo, la meditación infantil se asoció a adultos agotados por el ritmo de vida o a prácticas alejadas de la realidad cotidiana de una escuela infantil. Hoy, esa percepción empieza a cambiar. Cada vez más centros educativos incorporan propuestas de atención plena o mindfulness en el aula no como una tendencia pasajera, sino como una respuesta coherente a lo que la neurociencia y la pedagogía llevan años demostrando: el desarrollo emocional en la infancia es tan esencial como el cognitivo desde los primeros años de vida.
El segundo trimestre: el momento clave para cuidar al equipo y sostener el proyecto educativo
Enero no es un mes más en la vida de una escuela infantil. El curso ya está rodado, las familias han entrado en la dinámica escolar, el proyecto educativo se aplica en el día a día y el equipo ha superado el esfuerzo inicial del primer trimestre. Sin embargo, es precisamente ahora cuando muchas escuelas bajan la guardia sin saber que el segundo trimestre es, en realidad, el más decisivo para la sostenibilidad del proyecto educativo.
Cuando hablamos de los primeros alimentos sólidos del bebé, pensamos en purés suaves, frutas clásicas o cereales enriquecidos. Sin embargo, un pequeño fruto del bosque está llamando la atención de investigadores y nutricionistas: el arándano. Su color intenso y su sabor ligeramente ácido parecen anunciar lo que la ciencia empieza a confirmar: es una fruta excepcional para la salud infantil, incluso desde los primeros meses de la alimentación complementaria.
Las matemáticas en infantil no empiezan cuando un niño descubre los números escritos o resuelve sus primeras sumas. Mucho antes, desde que son bebés, los niños ya están construyendo la base del pensamiento lógico y desarrollando una intuición natural hacia patrones, cantidades y relaciones espaciales. La neurociencia lleva años demostrando que el cerebro infantil es un laboratorio activo: clasifica, compara, anticipa y organiza la información del entorno antes incluso de pronunciar sus primeras palabras.
Llega un momento en la vida de cada familia y de cada escuela infantil en el que surge la pregunta inevitable: ¿están nuestros niños moviéndose lo suficiente para crecer sanos? En un país donde la obesidad infantil se ha convertido en uno de los grandes desafíos de salud pública, comprender qué hay detrás de esta tendencia —y cómo frenarla— es una responsabilidad compartida.