El poder del juego social en el día a día de las escuelas
En las Escuelas Infantiles, buena parte de la convivencia escolar se construye en espacios que no siempre aparecen en el proyecto educativo: el patio, los rincones de juego, los tiempos entre actividad y actividad. En esos momentos, en interacciones aparentemente cotidianas, los niños practican las primeras formas de relación social, ponen a prueba sus habilidades emocionales y aprenden a convivir de manera real. Para los equipos directivos, comprender cómo se desarrolla ese juego compartido es esencial para gestionar el ambiente del centro y garantizar un clima educativo equilibrado y saludable.
Convertirse en madre o padre cambia la vida por completo. No solo transforma rutinas y horarios: también reconfigura las emociones, el cuerpo y la relación de pareja. Aunque la llegada de un hijo es una experiencia profundamente enriquecedora, muchos padres reconocen que, con el paso del tiempo, el amor se ve envuelto en el cansancio, la falta de descanso y el torbellino de responsabilidades. Sin embargo, reconectar como pareja después de haber sido padres no solo es posible, sino saludable.
Cómo se construye un cerebro sano en la primera infancia
Durante los primeros seis años de vida, el cerebro infantil vive su etapa más vulnerable y, a la vez, más poderosa. Es un período en el que cada experiencia, cada estímulo y cada hábito cotidiano contribuyen a moldear estructuras que sostendrán la salud física, emocional y cognitiva de la persona adulta. Para familias, docentes y equipos educativos, comprender qué favorece —y qué perjudica— este proceso es clave para orientar su labor a fomentar los hábitos que mejoren el desarrollo infantil.
Auriculares infantiles y salud auditiva infantil: un binomio que necesita atención
Cada vez es más común ver a los niños pequeños con auriculares: escuchan canciones en la tablet, siguen un cuento o se concentran con música mientras dibujan. En apariencia, esta costumbre no parece peligrosa, pero lo cierto es que el oído infantil es un órgano delicado y en desarrollo, muy vulnerable al exceso de ruido. Un uso prolongado o a volumen elevado puede tener consecuencias que, en algunos casos, son irreversibles.
En las aulas de infantil, los conflictos entre niños son tan frecuentes como los juegos compartidos. Discusiones por un juguete, desacuerdos en un turno o diferencias en la manera de jugar son parte natural del aprendizaje social. Sin embargo, la manera en que los adultos —educadores y familias— los acompañan puede marcar una gran diferencia en el desarrollo emocional y social de los pequeños.
El juego como primer lenguaje
A los 12 meses, los bebés viven un momento apasionante: su cuerpo y su mente están preparados para conquistar el movimiento, la exploración y la comunicación. Empiezan a ponerse de pie, a intentar dar sus primeros pasos o, simplemente, o a disfrutar del gateo con una curiosidad imparable. En esta etapa, cada gesto, cada balbuceo y cada juego son aprendizajes en marcha.
Bronquiolitis: la amenaza silenciosa del otoño para los bebés
Cuando los termómetros caen, los padres suelen prepararse abrigando a los bebés con abrigos, gorros o guantes. Pero hay un adversario poco visible que merece nuestra atención: la bronquiolitis. En España, esta infección respiratoria vuelve cada temporada con fuerza, especialmente entre los meses de noviembre y marzo, y su impacto es más alto de lo que muchos imaginan.
En la puerta de una escuela infantil, una madre se despide de su hijo intentando transmitir calma; el pequeño llora, la educadora lo acoge con un abrazo, y un padre que espera a su lado protesta con impaciencia para que le dejen pasar. En menos de un minuto se cruzan gestos, palabras y reacciones que el niño intentará comprender a su manera. Es en esas escenas cotidianas donde, sin darnos cuenta, se fraguan muchos de los errores que, con la mejor intención, cometen docentes y familias al educar a niños pequeños.
El miedo en la primera infancia: una emoción normal
Las escenas se repiten en ambulatorios y hospitales: un niño con miedo a las agujas comienza a llorar, se agita, se aferra a sus padres y rechaza cualquier acercamiento del personal sanitario. La simple idea de un pinchazo provoca un miedo intenso que, a ojos de los adultos, puede parecer desproporcionado. Sin embargo, este temor tiene raíces profundas en la manera en que los niños de 0 a 6 años procesan las emociones y las experiencias nuevas.
Las actividades extraescolares han comenzado a proliferar cada vez a edades más tempranas y, ya desde bebés, se ofrecen talleres donde los pequeños exploran su primer contacto con la música, el deporte e incluso los idiomas. Aunque a primera vista pueda parecer temprano, cada vez más familias muestran interés en ampliar el abanico de experiencias de sus hijos fuera del horario lectivo. Y aquí la escuela infantil y el colegio juegan un papel decisivo: no solo como espacio donde se desarrollan estas propuestas, sino también como guía para orientar a las familias sobre qué actividades son realmente beneficiosas y cómo se deben adaptar a la edad de los más pequeños.
La infancia es una etapa decisiva, donde se aprenden hábitos que acompañarán toda la vida. Entre ellos, la alimentación infantil saludable ocupa un lugar esencial. Apostar por el consumo de fruta en la escuela infantil no solo es una decisión nutricional, también es una inversión en bienestar que dejará huella en el futuro de los niños.
En las meriendas o a mitad de mañana son una opción saludable y llena de nutrientes. Sin embargo, el reto surge en la logística diaria: ¿cómo puedo preparar fruta cortada para el colegio sin que llegue blanda, oxidada o poco apetecible? La buena noticia es que existen algunos trucos sencillos que facilitan la tarea tanto a familias como a educadores.
Tomar fruta: un hábito diario y educativo
Numerosos estudios sobre nutrición infantil confirman que el consumo diario de fruta fortalece el sistema inmunológico, regula la digestión y aporta energía de calidad. Además, crea un vínculo positivo con los alimentos naturales frente a los ultraprocesados, cada vez más presentes en el día a día de los niños.
En las escuelas infantiles, la fruta va más allá de la nutrición: se toca, se comparte, se explora. Cada pieza se convierte en un recurso pedagógico que enseña a comer de forma saludable y consciente. Preparar meriendas saludables para niños con fruta cortada para llevar al aula no es solo un gesto práctico, es también un acto educativo.
Trucos contra la oxidación: el gran desafío
Quien haya cortado una manzana o una pera sabe lo rápido que se oxidan. Aunque este cambio de color no afecta a la seguridad, sí puede hacer que los niños la rechacen. Para evitarlo:
Unas gotas de limón ralentizan el proceso gracias a la vitamina C.
Sumergir la fruta unos segundos en agua fría con sal y aclararla después ayuda a conservarla.
El agua con gas es otra alternativa que retrasa la oxidación sin alterar demasiado el sabor.
El recipiente también importa. Los tuppers herméticos de calidad reducen el contacto con el aire, y si la fruta se guarda en el frigorífico la noche anterior, llegará mucho más fresca a la hora del recreo.
Las frutas que mejor aguantan en la mochila
No todas las frutas reaccionan igual al corte o al paso del tiempo. Algunas, como las uvas, las mandarinas, los arándanos, las fresas o un plátano cortado al momento, se mantienen atractivas y fáciles de comer.
En cambio, frutas como la manzana o la pera se oxidan más rápido, mientras que el melón o la sandía suelen soltar demasiado líquido. Esto no significa descartarlas, sino planificar mejor cómo enviarlas para que conserven su frescura y sabor, garantizando así una alimentación en la infancia variada y equilibrada.
Más allá de lo fresco: alternativas seguras
La fruta fresca es siempre la mejor opción, pero en ocasiones las familias agradecen contar con alternativas. Entre ellas destacan:
Fruta deshidratada: orejones, pasas o chips de manzana, prácticas y fáciles de transportar, aunque más concentradas en azúcares naturales.
Fruta en conserva al natural: sin jarabes ni azúcares añadidos, puede ser una opción puntual, aunque pierde parte de la vitamina C durante el envasado.
Ambas opciones son prácticas, pero nunca sustituyen la experiencia sensorial y nutritiva de la fruta fresca, imprescindible para consolidar hábitos saludables en niños desde edades tempranas.
Pequeños consejos para grandes resultados
Involucrar a los niños en la preparación: dejar que ayuden a lavar la fruta o elegir qué piezas llevar refuerza su interés.
Jugar con los colores: mandarinas, naranjas, uvas moradas y fresas rojas crean un arcoíris atractivo en el tupper.
Usar recipientes divididos: así se pueden combinar frutas diferentes sin que se mezclen sabores ni texturas.
Adaptar la fruta a la edad: trozos pequeños y fáciles de masticar en las primeras etapas, frente a piezas más grandes cuando ya han adquirido más autonomía.
Estos pequeños gestos no solo facilitan la logística diaria, también contribuyen a que los niños desarrollen una relación positiva con los alimentos saludables.
Una inversión en salud y aprendizaje
Llevar fruta al colegio es mucho más que una cuestión práctica. Es enseñar a los niños que lo fresco y natural puede acompañarlos en cualquier momento del día. Es mostrarles que existen opciones variadas y divertidas para cuidarse desde pequeños.
Con planificación, creatividad y apoyo de las escuelas infantiles, la fruta deja de ser un reto logístico y se transforma en una aliada para la alimentación infantil saludable, la educación y la convivencia diaria de los niños.
Enuresis nocturna, una mirada desde la salud infantil
El momento en que un niño deja atrás los pañales y controla por completo sus esfínteres es celebrado como un hito familiar. Sin embargo, no siempre ocurre de manera rápida ni lineal. En torno a los cinco o seis años, muchos padres se inquietan si sus hijos todavía mojan la cama por la noche. ¿Se trata de algo normal o es un signo de que existe un problema mayor?
El juego, un gran aliado para fomentar habilidades
La memoria es como un cofre en el que los niños guardan sus primeras experiencias, aprendizajes y emociones. Desde los primeros años de vida, ese cofre comienza a llenarse de recuerdos que les ayudarán a comprender el mundo que los rodea. Y lo más interesante es que, en la etapa de educación infantil, ese cofre está abierto de par en par, esperando ser estimulado.
Recordar no significa solo repetir datos, sino crear conexiones. Cuando un niño logra recordar una canción, un gesto o un objeto, está construyendo las bases para el desarrollo cognitivo en niños. Y aquí aparece el gran aliado de la infancia: el juego.
El inicio de curso escolar siempre llega acompañado de ilusión, expectativas y también de mucha organización. Para los gestores de escuelas infantiles, estas semanas previas son decisivas: todo debe estar en orden para recibir a los niños y, sobre todo, para transmitir confianza a las familias.
No se trata solo de tener las aulas limpias y el material a punto, sino de revisar en profundidad la gestión del centro infantil, los mensajes que se van a comunicar y la coherencia del proyecto educativo con el que se abre el año escolar.
Alimentar a los más pequeños en verano sin renunciar al sabor
El verano lo cambia todo. Las rutinas se relajan, los horarios se alteran y el calor se convierte en protagonista de los días largos y soleados. Para los niños pequeños, estos cambios pueden ser emocionantes, pero también agotadores. Y cuando el termómetro sube, el cuerpo pide a gritos frescura, ligereza e hidratación.
Con los cambios en los horarios y las temperaturas en ascenso, la alimentación infantil en verano se convierte en una pieza clave para el bienestar diario. ¿La buena noticia? Las meriendas saludables pueden ser nuestras mejores aliadas. Refrescantes, nutritivas, sencillas y apetecibles, ofrecen una oportunidad perfecta para reponer energías y asegurar una buena hidratación a mitad de tarde.