La alergia es una reacción del sistema inmunitario a una sustancia que se encuentra en el ambiente y que se conoce como alérgeno. Al entrar en contacto con la sustancia que provoca alergia, el niño comienza a experimentar síntomas: tos seca, estornudos, picores, mucosidad… Los alérgenos irritan su organismo y según el grado de alergia y la exposición a las sustancias que lo provocan los síntomas pueden ser leves o graves, continuos o por temporadas. En algunos casos se puede producir un shock anafiláctico, una emergencia médica que requiere la intervención inmediata ya que incluye dificultad para tragar y respirar y que puede provocar serios daños e incluso la muerte.
Según los estudios epidemiológicos llevados a cabo en España, el polen es el causante de la mayor parte de alergias respiratorias y la mitad de las rinitis alérgicas. Las gramíneas son las más alérgenas, siempre que nos encontremos en una zona de gran presencia. Además, los alimentos, los medicamentos, los insectos, los ácaros del polvo, el moho y la caspa de los animales pueden provocar alergia. Los síntomas pueden ser respiratorios, producirse en la piel (ej. Eczema) o en el estómago.
Lo que una persona piensa de sí misma y cómo se valora se conoce como autoestima y esta se va construyendo a lo largo de los años a través de las experiencias y relaciones que el niño establece con los demás.
La Asociación Española de Pediatría afirma que los niños que tienen alta autoestima, se sienten bien consigo mismos, aprenden a diferenciar las cosas que hacen bien de las que hacen mal. La autoestima es fundamental para establecer relaciones entre iguales, para participar en actividades y afrontar retos. Los niños que tienen una elevada autoestima son, por lo general, más responsables, más autosuficientes, tienen más empatía (capacidad para ponerse en el lugar del otro) y más asertividad (capacidad de defender sus propios derechos respetando a los demás y sin dejarse manipular por los demás).
Ser bilingüe es la capacidad que tienen algunas personas para comunicarse indistintamente en dos idiomas. Se considera que para ser nativo en una lengua es necesario que al menos un 20% de la comunicación diaria tenga lugar en ese idioma. Los estímulos en la lengua que se usa de forma minoritaria deben ser lo más personales e interactivos posibles para lograr que el niño adquiera el bilingüismo de forma natural. Cuanto antes empecemos con el proceso, mejor, para aprovechar la plasticidad del cerebro en los primeros años, además, cuanto antes nos expongamos al segundo idioma mejor para captar y poder reproducir los sonidos propios de cada idioma que se adquieren de forma adecuada en los primeros años de vida.
Consumir frutas desde los primeros años es fundamental para el adecuado desarrollo de los pequeños, además, es una manera de adquirir buenos hábitos alimenticios que deberán mantenerlos a lo largo de su vida. Sin embargo, muchas veces se nos olvida que deben consumirlas a diario. Para que los niños cojan el hábito es fundamental que des ejemplo. Si ellos ven que en casa que todos comen fruta, les costará menos habituarse a ella, también conviene aprovechar el consumo para explicarles los beneficios que tienen (“para crecer, estar fuerte, sentirse bien…”). Incluirlos en la compra de las frutas y en su preparación hace que sea más sencillo que las acepten. Además, intenta tener un frutero en casa con la fruta visible y cuando tengan hambre ofréceles una pieza. Pero, ¿por qué las frutas son tan importantes?
Los conflictos son problemas o dificultades que surgen con nosotros mismos y con los demás. Generan incomodidad, pero forman parte de las relaciones humanas. A menudo los conflictos surgen por diferencia de intereses de las partes, pero hay que tener en cuenta que por muy desagradables que sean son una oportunidad de afianzar la relación con el otro y de ganar confianza.
Los conflictos en la infancia forman parte del desarrollo normal de los pequeños, pero en esta etapa la personalidad del niño está en plena formación y esto dificulta la resolución de los conflictos. Con un poco de paciencia y una buena estrategia es posible resolver las disputas de forma apropiada. En cuanto a los conflictos con los hijos, padres y niños tienen a menudo ritmos e intereses distintos, por lo que no faltarán ocasiones para vivir discusiones. Cómo afrontarlas es básico para que se resuelvan de una manera satisfactoria para todos.
Mostrar a los niños lo que está bien y lo que está mal es quizá uno de los principales retos educativos a los que se enfrentan padres y educadores en los primeros años. Habrá que adaptar las normas dependiendo de la edad de los niños, ya que no podemos esperar lo mismo de un bebé de un año que de un niño de cuatro y no sirve de nada acelerar el proceso natural del desarrollo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que las normas son necesarias. Los niños necesitan autoridad para crecer felices y seguros. Por supuesto, que el ambiente familiar es el lugar más seguro que tienen los niños para empezar a cumplir las normas y transgredirlas, ya que luego este aprendizaje se trasladará a todos los lugares: el colegio, el parque…
Desde que nacen, los bebes necesitan ayuda para expulsar los gases correctamente. Los bebés tragan aire al alimentarse, sobre todo, si lo hacen con biberón. Aunque es una tarea simple, algunos bebés tienen muchas molestias, por lo que no está demás conocer las posiciones más adecuadas y algunos ejercicios para favorecer la digestión de los más pequeños.
El Ministerio de Sanidad en su Guía de Práctica Clínica sobre Trastornos del Sueño en la Infancia y Adolescencia en Atención Primaria define las pesadillas de los bebés como “ensoñaciones aterradoras que en general provocan que el niño se despierte”. Esta situación empieza a producirse alrededor de los tres años y suelen ocurrir con más frecuencia entre los seis y los diez años. A partir de dicha edad la incidencia suele reducirse de manera progresiva.
Inculcar el amor por la música a los niños, desde que son bebés, es muy beneficioso para ellos. La música ayuda a desarrollar las habilidades cognitivas y motoras, potenciando la coordinación y el ritmo, mejora el aprendizaje de la lectura y la concentración e incrementa la creatividad de los niños.
Desde los primeros meses, la música estimula a los pequeños. Los sonidos le llaman la atención e intentan reproducirlos, ya que aprenden pronto que es una forma de expresión y comunicación con los demás. Hacer instrumentos que les ayuden a hacer música es una buena forma de estimularlos y empezar a educar el gusto musical.
En el mercado existen una gran cantidad de dispositivos de seguridad para proteger a los bebés y niños pequeños. Sobre todo, desde que el bebé empieza a gatear, alrededor de los ocho meses, hay que extremar los cuidados. Sin embargo, la mayoría de accidentes domésticos se pueden evitar si se toman algunas precauciones. Para crear un entorno seguro, te mostramos algunas soluciones que puedes encontrar en el mercado.
Llevar una dieta sana es fundamental para que el cuerpo funcione correctamente, sobre todo durante los primeros años, cuando el organismo está en constante crecimiento y necesita todos los nutrientes para desarrollarse. Aportar al cuerpo los alimentos ricos en vitaminas y minerales es fundamental para asegurar el crecimiento y la salud, no solo en los primeros años, sino también en la edad adulta y en la vejez. Te mostramos cuáles son los alimentos más recomendables para potenciar el crecimiento.
¿Te ha señalado un bebé algo insistentemente y no has sido capaz de entender lo que quería? ¿Te ha sorprendido cuando tu pequeño se pone a llorar y no entiendes el motivo? Todas ellas son experiencias comunes que han vivido quienes están rodeados de niños que aún no hablan. Hasta que aparece el aprendizaje lingüístico, los bebés tienen que hacérselas entender cómo pueden para conseguir aquello que quieren y los gestos son el lenguaje que ellos utilizan para comunicarse con los demás y expresar sus deseos y sentimientos.
Durante meses, incluso años, los bebés no pueden expresar aquello que tienen en su mente y al no poder expresar sus necesidades se frustran y lo mismo ocurre con las personas que los cuidan y atienden. El papel de los padres para que sus hijos adquieran destreza no verbal para comunicarse es esencial. Además, diversos estudios han comprobado que la riqueza gestual es predictor de un mejor vocabulario y como consecuencia facilita una mayor preparación para la escuela.
Dolor abdominal, fiebre, diarrea… la gastroenteritis aguda es una de las enfermedades más comunes en la infancia. Su causa suele ser vírica y se contagia con facilidad, por esta razón los expertos aseguran que lavarse las manos con frecuencia es una de las medidas higiénicas más efectivas para evitar la propagación del virus.
La gastroenteritis provoca una inflamación del estómago y los intestinos y suele ir acompañada por vómitos, diarrea, fiebre y escalofríos. Aparece de forma brusca y su duración puede variar, pudiendo llegar hasta las dos semanas. La consecuencia más grave esta enfermedad es la deshidratación del niño: que se produce cuando se pierden más líquidos de los que se ingieren.
Desde los primeros meses el bebé puede reconocer caras y voces familiares. Incluso desde el nacimiento el niño puede reconocer la voz de sus padres, porque son sonidos que reconocen de cuando estaban dentro del útero. Además, el olor de su madre, al ser amamantados, lo reconocen ya a la semana de vida.
La gran mayoría de los padres desean que sus hijos sean ordenados ya que esta virtud facilita la convivencia en el hogar. Sin embargo, no siempre es una tarea fácil. Si bien hay algunos niños que de manera natural cuidan y ordenan sus juegos y materiales, la mayoría no se preocupa por el orden y en unos minutos pueden convertir la estancia de una casa en una auténtica leonera. Por muy pequeños que sean los niños, estos pueden aprender ciertas normas que hagan que todo se mantenga en orden, además, cuanto antes empiecen a aprender a hacerlo, más fácil será que lo continúen haciendo cuando se hagan mayores. El orden, ayudará sin duda al niño de cara al futuro, en casa y en la escuela, pues es sin duda uno de los factores que harán que el niño sea mejor estudiante.